3/04/2009

A nosa Galicia

déixovos un artigo que me parece moi interesante de Suso de Toro publicado no xornal Galicia Hoxe:

La autonomía gallega fue gobernada y conformada por AP, luego PP, con un breve lapso de tres años hasta que hace cuatro se rompió esa secuencia que parecía el orden natural de las cosas. La hegemonía de la derecha se basaba en una organización muy eficaz, toda reunida en un partido muy extenso y numeroso, y en un sistema de poder que construyó Fraga cuando llegó a Galicia: practicó el clientelismo como sistema de comprar voluntades, utilizó los medios de comunicación públicos y financió los privados con sumas de dinero público que no tienen parangón en Europa. Y consiguió así su domesticación. Pero esos instrumentos no serían eficaces si no tuviesen un inteligente contenido ideológico y político que Fraga y Cuíña tejieron y con el que vistieron al PP transformándolo en un PPdG. El PPdG fue casi un partido nacional gallego, con dirección política propia y que interpretó la cultura gallega y el galleguismo como una forma de populismo. Y que consiguió una gran identificación de sectores amplios con esa idea de país. Naturalmente la otra cara de la propaganda autoritaria es la censura y la infamia sobre los rivales o disidentes.
Pero, tras la convulsión social que desencadenó el Prestige y luego la guerra de Irak, un sector social desesperanzado ante el dominio histórico de la derecha acudió a votar y decidió el cambio posible, la alianza de los socialistas y los nacionalistas gallegos. Y éstos llegaron al gobierno siendo dos fuerzas escuálidas, debilitadas por años de oposición desalentadora. Fueron aupados a la Xunta por ese sector social movilizado para que hiciesen otras políticas y para que gobernasen de otra manera, y creo que ahí está la clave de estas horas: esa parte del electorado que se había implicado emocional y políticamente llegó a las urnas no desencantada, sino enfadada. Un enfado mucho más duro del que imaginaban Touriño y Quintana. Sin duda esta Xunta tuvo buena gestión en determinadas áreas, incluso buenos resultados económicos y una mejora de la cobertura social, pero no supieron hacerlo visible.
En cambio, lo que sí se vieron fueron sus debilidades. Como si la vieja política, el fraguismo, fuese un gas que flotase en despachos y autos oficiales, impregnase las moquetas y se fuese apoderando de ellos. En estos años hemos visto altanería, irregularidades, falta de liderazgo, roces internos entre los socios demasiado desagradables y, sobre todo, demasiado continuismo y poco cambio. Y las bases allá lejos. La pérdida de votos es insignificante comparado con lo importante, la destrucción de la ilusión y la esperanza de la ciudadanía que los puso en la Xunta para echar a andar otra Galicia.
Así se llegó a unas elecciones enmarcadas en una crisis económica pero, sobre todo, condicionadas por un fenómeno nuevo en Galicia, el papel jugado por la prensa. Se puede decir que una cabecera gallega y otra madrileña condujeron la campaña electoral hasta este resultado. Unos intentaron demostrar que un periódico puede quitar o poner Xuntas y otros que Galicia le pertenece de un modo natural a la derecha española. Las insidias, las mentiras, el insulto, la destrucción de la fama personal, han sido las armas que conquistaron una Xunta que otros no supieron defender.
Este PP, vaciado de contenido político gallego, sometido a las estrategias de la calle Génova madrileña, que ha usado nuestra lengua para dividirnos, obtuvo una victoria inmerecida. Pero el PSdG y el BNG tuvieron una derrota ganada año tras año. Aunque una derrota así la paga el conjunto de la sociedad, condenada a no tener oportunidades de alternancia. Después de estos años en que desoyeron cualquier advertencia esperar que reflexionen con humildad y profundidad parece poco probable. Acostumbrados a vivir encerrados sobre sí mismos, sin abrirse a la sociedad, a diferencia del PP, no madurarán sin una catarsis.
Lo que queda es un país partido al medio con una mitad impregnada de amargura. No es bueno para un buen futuro.

9 comentarios:

de erandio y cabral dijo...

En mi condición de emigrante, me costó mucho en los primeros tiempos de mi vida aquí, entender los porqués de una realidad tan compleja. Siempre consideré y considero Galicia como una nación con una cultura, costumbres e idiosincrasia propias y consideré y considero que a los gallegos nunca les dejaron creerse del todo esa realidad.
"Galicia le pertenece de modo natural a la derecha española". Creo que esa frase del artículo de De Toro lo resume muy bien. Ellos (el poder) hicieron que esa infamia fuera real a través de la provocación del miedo y la coacción sistemática al desarrollo de Galicia. La triste realidad es que ningún gallego con poder ha hecho nada por Galicia (poder en el sentido poítico, no meto aquí a escritores, actores...) y cuando los poderes políticos no creen en uno, el autoestima deja de acompañarnos. Es como un padre que trata mal a sus hijos y acaba anulando sus personalidades. Creo que eso es lo que pasa en la sociedad gallega; que no se cree que sea capaz de luchar a niveles socialistas o nacionalistas porque siempre le dijeron que no, caca, malo, malo. Y lo que es peor: cuando confiaron y probaron, la experiencia fue bastante cuestionable. Y claro: más vale malo conocido que rojos por conocer.
Creo que la oposición al gobierno debe crecerse ante esta adversidad y renacer convertida en algo más que burdas imitaciones y promesas no cumplidas.
Quizá sea cierto lo que dicen algunos, que no hay político que no mienta y engañe, pero por lo menos, que nos dejen crecer.
Alguien me dijo hace poco: o galego só sabe chorar e emigrar. Emigrar lo hicieron muchos y llorar seguro que también pero luchar, como han luchado los gallegos que se quedaron y que se fueron, pocas pueblos han tenido que luchar, yo ahora lucho junto con vosotros y no pienso doblegarme, no pienso llorar y no pienso emigrar. Luchar desde dentro y para dentro. Es lo que nos queda. El futuro no es incierto porque lo escribimos nosotros.

Ledicia Costas dijo...

si, si e si. O futuro é noso e nos somos quen o escribimos. Pero esta sensación de estar partida en dous, é rara. O sentimento e a concepción de considerar Galicia unha nación vai por un lado, e o afastamento absoluto da ideoloxía "natural" á que parece que tende este meu país (sen querer entrar en ningún tipo de debate ao empregar este termo), por outro. Hoxe tacháronme de reaccionaria. Non sei se o son, o que si sei, é que sinto que isto non é cuestión de política, senón de sentido común.

ai dijo...

Eu entendo o concepto de nación mais alá do concepto de país-estado. Considero a Galicia nación polo que a historia conta dela.
Eu creo positiva a mistura de culturas dentro dun mesmo grupo social, o problema é que nos educaron en crer o contrario, indo incluso contra o que somos nos mesmos. Non fai moito tempo no que falar galego era sinónimo de analfabetismo, e este só é un exemplo de cómo a sociedade galega sucumbiou ante a represión dese país que non ten de país mais que a mistura de diferentes reinos que terminaron unidos por casamentos, guerras e conspiracións.
A loita de España contra a identidade nacionalista só se basea na necesidade de abarcar mais e mais.

Alex dijo...

El problema de las elecciones gallegas es el de siempre, el que cada 4 años nos pasa a todos los gallegos. En galicia se vive bien sobre todo en las aldeas, y nuestros mayores suelen durar eternamente, se van entre los 70 y 80 años. Todos ellos muy bien educados por AP, lo q ahora es PP, y acostumbrados a votar por ellos y a confiar en ellos. Todos nuestros mayores defendieron al PP en el caso del Prestige q es el problema mas gordo q se acerca a nuestros dias, o por lo menos el q mas le suena a todo el mundo. Pues bien, con el esfuerzo q todos hicimos hace 4 años para q nuestros mayores dejaran de creer en ellos, dejaran de verlos como algo bueno para galicia y no los votaran, conseguimos q no salieran elegidos de nuevo por mayoria absoluta; pues todo ese esfuerzo se han encargado de tirarlo por la borda el famoso bipartito y su antipolitica, con lo q de nuevo nos encontramos con toda esta gente mayor votando por le PP e incluso gente no tan mayor, y si a eso le añadimos el pasotismo politico q respiran los jovenes de hoy en dia pues obtenemos como resultado a la derecha al mando. Si todo el mundo q dice q vota PSOE o BNG votara de verdad por ellos, la derecha no gobernaria nunca, pero parece q Galicia fué, es y será de derechas siempre. Y lo peor es q yo creo q es por vagancia del electorado, pq todos hablan y luego no vota ni dios, y en cambio la gente q vota al PP esta a la hora q abren las urnas de primera desesperada por dar su voto a la derecha, ellos si q votan convencidos, esa es la gran ventaja de la derecha, q la gente vota convencida en cambio la izquierda vota en plan a ver q pasa, y asi no vamos a ninguna parte...

Ledicia Costas dijo...

pois non, non imos a ningunha parte. Faime gracia cando a xente comenta en grupo. Nin dios vota ao PP, todo o mundo é de esquerdas ou nacionalista. O resultado esta aí, na dimisión de Touriño e no triunfo do Partido Popular. Que pasa?, senten vergoña de recoñecer en público que son de dereitas? Señoras e señores, un pouco de coherencia

txarito dijo...

DE COMO UNA DECISIÓN AQUÍ REPERCUTE ALLÍ.
Quiero aprovechar este, mi blog, para compartir una reflexión que de no ser plurinacional, jamás hubiera tenido.
Me refiero a cómo aquí, en Galicia, las personas que creemos en la izquierda como alternativa política a la fuerza dictatorial de una derecha, que cada vez se encuentra más radicalizada, casi neonazi en alguna de sus expresiones, votamos al partido socialista obrero español con la esperanza de evitar esa derecha hitleriana que entendemos nos llevará tras su triunfo a una situación de oscurantismo social y de progreso. Sin embargo, un pokito más al este, ese mismo partido socialista obrero no sólo no se encuentra en contraposición absoluta con esa derecha, sino que, por primera vez en la historia reciente de este estado, está más que dispuesto a compartir gobierno con ella, con el único propósito de gobernar a los votantes que, democráticamente, no los eligieron. Me refiero a la situación actual en Euskadi, en donde, por no asumir que se trata de una nación que tiene unas ideas y por tanto, unos objetivos concretos y muy claros, están dispuestos a gobernar juntos PP Y PSOE, sólo para conseguir más poder y callar las voces del nacionalismo, en la vertiente que sea.
Esto me provoca la sensación que casi siempre tengo de considerar cada una de las decisiones políticas de los votantes en armas arrojadizas contra ellos mismos por parte de los poderes políticos.
Y es en este punto de mangoneo y mediocridad en el que siento que, realmente, es necesaria una mobilización social en condiciones, al estilo sesentero, para decir muy alto que no lo vamos a consentir. Que el poder es nuestro en cuanto que somos quienes producimos y mantenemos la máquina a todo vapor para que ellos se beneficien.
Soy muy utópica, pero de verdad creo que podemos y lo que es más, creo que debemos dar un golpe en la mesa y romper estas reglas impuestas que nos llevan al suicidio social, ecológico, laboral, económico, estructural...
Además considero que todo esto sólo viene provocado por la necesidad de dar una vuelta atrás en la expresión de derechos ya adquiridos por la sociedad española. Quieren que dejemos de pensar en nuestras raíces, nuestra cultura propia y como no hagamos algo, lo van a conseguir. Van a quitar las galescolas y las ikastolas corren el mismo peligro, pensad en cómo va a repercutir eso en la educación de vuestros hijos y en vosotros como padres que no podreis decidir ni sobre cómo los quereis educar. Franco murió pero dejó un gran legado.

regalp dijo...

"Galicia es de derechas". La verdad es que no estoy de acuerdo con esta frase, basada únicamente en vista de los resultados obtenidos por un partido político. Si lo que hacemos es escribir en un folio en blanco la forma de hacer política, los contenidos ideológicos de una y otra opción, las fórmulas sociales y económicas así como la visión del mundo. Si damos a escoger a una persona profana en la materia, solo con el contenido, sin siglas, sin duda la mayor parte escogeria la opción progresista, sin duda.
Otra cosa es la educación clientelar que lleva mucho tiempo arraigada aquí y el seguidismo. Al final, en las zonas rurales de Galicia, dónde están gobernados desde hace muchos años por alcaldes del PP, la gente tiene más cercanía con estos personajes y eligen el "más vale malo conocido que bueno por conocer", más allá de ideologías.
La tendencia en estas zonas no ha cambiado en absoluto. Quien ha desalojado al bipartido del gobierno han sido las cuidades, los núcleos urbanos.
Si a eso sumamos que el electorado progresista es más crítico y más reacio a dar su apoyo si tiene dudas sobre las acusaciones que se vierten sobre estos partidos, mucho más. Demagogia, nada más que eso. Cómo podemos decir que el bipartito ha ejercido la "antipolítica" cuando ahí están los datos. Se les puede acusar de muchas cosas, pero no de haber comenzado a aplicar un programa de cambio que ha conseguido en solo tres años y medio que dejemos de estar a la cola de la mayoría de rankings de España.
Pesa mucho más las acusaciones de lujo (coches ya comprados en los últimos meses de gobierno del PP, presupuestos de mobiliario que jamás llegó a ser comprado...). Eso es lo que cala en la gente, la demagogia, sin acudir a los datos.
Hay que ser autocrítico y darse cuenta de lo mal que se vendió la gestión realizada, demasiado mal, y de la falta de reacción para no contrarestar las acusaciones falsas vertidas desde la derecha... no se le dió importancia y se dejó pasar, pensando que la gente es más inteligente de lo que es en realidad.
Respecto al tema vasco... la verdad es que es complicado, pero en la misma línea que la compañera Txaro, creo que el PSOE tiene muchas más cosas en común con un partido nacionalista (dado su carácter federalista), que con el PP, del que están todos los grupos democráticos a años luz. A la vez, también tiene grandes diferencias con el PNV, en este caso. Sin embargo debería de sumar y no de restar. Me cuesta tanto ver esta alianza, que me parece contranatura pactar con este partido, muestra de la derecha más rancia que hay en Europa. No debería de pesar tanto el interés electoral o las ansias de poder, como el medio para llegar a ello.
Un saludo.

txarito dijo...

En esta sociedad en la que nos encontramos, es tan importante hecer las cosas bien como demostrarlo. En política, la comunicación es clave a la hora de llevar la balanza de un lado u otro. Me consta (porque vivo de ello) que el bipartito comenzó con proyectos que jamás habían tenido precendente en Galicia y que, desgraciadamente, desaparecerán como llegaron por un problema de comunicación con la ciudadanía. Yo siempre dí por hecho que ellos lo tenían todo muy bien atado en ese sentido pero la campaña electoral terminó por abrirme los ojos. Cuando la parodia del anuncio de Quintana era más conocido que el propio anuncio (sí, ese de EU SON...de youtobe) y cuando los carteles de PSG se limitaban a caricaturizar a los rivales, debimos darnos cuenta de que, o bien los de comunicación eran del PP infiltrados o estaban tan seguros de ganar que les daba igual la campaña.
Y eso para mí es mala gestión. No sirvió de nada la inversión en recursos sociales, en educación pública y en gallego, etc si al final no supieron defenderlo y ratificar su puesto.

Anónimo dijo...

LEDI... adícame un poema que me de ledicia e benestar...